Menos deberes y más Inteligencia Emocional

Acabamos de comenzar el curso escolar y la polémica ya está servida… Padres y profesores enfrentados por el volumen de deberes que los más pequeños tienen que hacer después de su jornada escolar. Y las organizaciones relacionadas con la educación metidas de lleno en el asunto.

Menos deberes y más inteligencia emocional

Pero empecemos por el principio… ¿qué está pasando con el tema de los deberes?

Parece ser que los niños, a partir de seis años, llegan, cada año, con más deberes para hacer en su casa. Cuando un niño se pasa entre 5 y 8 horas sentado en un pupitre, llegar a casa y necesitar de 2 a 3 horas más para hacer deberes, nos tendría que parecer una locura.

Si lo pensamos bien, tenemos a un niño de 6, 8, 10 o 12 años, durante las horas de una jornada laboral, concentrados y haciendo tareas que los adultos, probablemente, no seríamos capaces de hacer, ni mantener la atención durante tanto tiempo.

Además, cuando la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) han indicado reiteradamente que la correlación entre el número de horas dedicada al estudio fuera del centro escolar conduzcan a una mejora del rendimiento.

Si a los niños se les imponen tantos deberes, ¿debería imponerse a los profesores también que se actualicen y se formen en las últimas tendencias que mejor funcionan en la educación?

Esta es una de las grandes incógnitas que surgen en el marco educativo actual. Muchos profesores y, cuando digo muchos lo digo desde la experiencia, son funcionarios y no entienden que se tienen que reciclar y que, además, deben invertir dinero en reciclarse, tal y como hacemos los profesionales de otros sectores. Las empresas, al igual que la administración, puede sufragarnos alguna parte de nuestros reciclajes, pero tampoco debe tener la obligación de sufragarnos todo. Cada uno de nosotros debe tener la conciencia de que debe formarse siempre para ser un mejor profesional cada vez.

Y, lamentablemente, hay muchos profesores que no quieren ver este planteamiento.

Por tanto, nos encontramos, en muchos casos, con profesores desfasados en conocimientos y también en actitudes.

Y, además, el sistema educativo de la LONCE, mal interpretado, puede dar lugar a este desfase con los deberes, puesto que el sistema amplía el contenido a impartir en el mismo espacio de tiempo.

Y aquí surgen preguntas… ¿sería posible que los alumnos aprendieran de una forma diferente y más sencilla, de tal manera que se pudiera dar ese mismo currículo sin necesidad de tanto sufrimiento para todos?

Si países como Finlandia lo hacen… ¿por qué España no?

Si el profesor aprendiera a manejar la diversidad de las aulas desde otro punto de vista, considero que se podrían conseguir los objetivos propuestos. De hecho, hay profesores aislados que sí lo consiguen cuando cambian su forma de hacer las cosas, incluyen el desarrollo de la inteligencia emocional o la creatividad o la motivación a la hora de impartir sus clases.

Si el sentido común se impone, ¿por qué no se practica en la realidad?

Por la famosa resistencia psicológica al cambio. Las cosas se vienen haciendo así en educación desde tiempos inmemoriales… Sexto y reválida… selectividad… siempre ha habido exigencia, pero ahora esa exigencia es desmesurada.

Se hace necesaria una reforma integral de la manera de pensar general del profesorado. Las direcciones de los colegios deben buscar formas más interesante y útiles para que los temarios se den íntegramente, pero de una forma en la que el alumno aprenda.

El aprendizaje memorístico no es una buena opción con todas las actividades que se pueden llevar a cabo de exploración, investigación, creatividad… como deberes escolares, donde el alumno aprende con mayor facilidad y profundidad las tareas expuestas.

Los profesores están obligados a no seguir dando las mismas clases todos los años, sino a preparar clases diferentes en función del grupo al que deben enseñar y desarrollar al máximo sus capacidades.

Y si no toman consciencia de esto, ocurrirá lo que ya ha comenzado a ocurrir… padres desautorizarán a profesores y, finalmente, el único perjudicado será el más pequeño que perderá la conciencia de la autoridad. Y es que, si los líderes no se imponen, sino que se ganan su autoridad para el liderazgo, con los profesores pasa lo mismo… los alumnos quieren a aquellos que, sin esfuerzo, les hacen aprender. Y esto no es una tarea del alumno de 6 años, sino del profesor adulto que se mejora día a día en la impartición de sus clases.

Y los alumnos…. ¿qué opinan de todo esto?

Preparando este artículo, he leído una noticia en ABC que me ha dejado un poco desanimada. Laura, de 13 años, se quejaba de que en la asignatura de biología le ponían como deberes 30 ejercicios cada día que tenían clase, que era lunes, miércoles y viernes. Es decir, hace 90 ejercicios de biología cada semana. Además, por supuesto, de los ejercicios de otras asignaturas.

Laura ha tenido que dejar su clase de atletismo, que le apasionaba, para poder hacer los deberes del colegio. Craso error que está matando la pasión de los más pequeños.

Además, es una chica consciente del esfuerzo que cuestan las cosas y no pide que se dejen de mandar deberes porque opina que le sirve para repasar diariamente lo estudiado en clase. Sólo pide que manden menos de cada asignatura para que puedan hacer otras cosas en su día a día.

Y lo peor de todo… Laura cuenta cómo los fines de semana tiene más deberes para hacer y, si el fin de semana es un puente, le mandan todavía más.

Leo esto y me parece que los más pequeños tienen más inteligencia emocional que los mayores…

Hasta Ikea se ha hecho eco…

La conocida marca Ikea se ha hecho eco de esta polémica en España y ha lanzado una publicidad llamada ‘Salvemos las cenas’, a raíz de un estudio realizado por la propia empresa acerca del tiempo que pasan los más pequeños ocupados en sus tareas escolares.

El resultado es una publicidad que se basa en ‘menos deberes y más cenas’ porque compartir momentos de la vida cotidiana también enseña a otras cosas totalmente necesarias para el desarrollo integral de la persona.

El anuncio termina con una frase excelente y muy publicitaria para ellos… ‘Ikea… nada como cenar juntos para amueblarnos la cabeza…’.

About Carolina

Creo ciegamente en que la transformación personal conduce a la transformación organizacional. Creo que es posible un mundo mejor. Me encanta estar al lado de los demás cuando se convierten en la mejor versión de sí mismos. Coach experto en coaching comercial, habilidades de dirección y comunicación personal y organizacional. Soy entusiasta con el Social Media por las oportunidades que nos brinda y me uno totalmente al nuevo concepto naciente de "Human Media".

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