Liberarse del ‘me sabe mal’…

Si lo pensamos bien, la expresión ‘me sabe mal’ es más habitual en nuestro vocabulario de lo que, probablemente, desearíamos. ¿Qué lleva asociado esta expresión? ¿Nos limita o nos potencia? ¡Vamos a diseccionarla!

¿Qué significa la expresión ‘me sabe mal’ y cuándo la utilizamos?

‘Me sabe mal’ significa lamentarse o tener remordimientos por algo que ha perjudicado o molestado a alguien en el pasado o que le puede molestar o perjudicar.

Liberarse del 'me sabe mal' - Google Images

Es una expresión propia de la cultura española y no se comprende bien en otros países, incluso en los de habla hispana en Sudamérica. Lo normal cuando decimos ‘me sabe mal’ es que los demás entiendan que algo no tiene buen sabor. Esa acepción de lamento o remordimiento, diferente a la gastronómica, pasa desapercibida en otras culturas.

La utilizamos con mucha frecuencia. Está infiltrada en nuestro vocabulario cotidiano y la utilizamos sin darnos cuenta, de manera inconsciente.

¿Cómo nos afecta utilizar tanto el ‘me sabe mal’?

El ‘me sabe mal’ tiene mucho que ver con la empatía, con la culpabilidad y con el compromiso.

Utilizar demasiados ‘me sabe mal’ nos conduce a excesos de empatía, tan negativos como no utilizar ninguno. Los extremos en la empatía implican un desequilibrio a la hora de identificarnos con las emociones de los demás (en su extremo de exceso) y el otro extremo nos conduce a una falta de sensibilidad hacia los demás (en su extremo defecto).

Cuando no podemos corresponder a alguien que ha hecho algo por nosotros en otro momento, aparece este sentimiento de culpabilidad en forma de ‘me sabe mal’.

Cuando a un padre / madre, por ejemplo, ‘le sabe mal’ haber regañado mucho a su hijo, le puede provocar ser demasiado permisivo a continuación, lo que provoca un claro desequilibrio emocional.

De la misma manera, cuando no tenemos ganas, intención o ambas cosas de asumir un compromiso, utilizamos el ‘me sabe mal’ como una forma de disculpa ante esa falta de asunción del compromiso. Decir que sí a cualquier cosa que te proponen de manera impulsiva, te puede llevar también a tener que utilizar el ‘me sabe mal’ para liberarte de ese compromiso que tú mismo has adquirido. O pagas tu penitencia haciendo aquello que no te apetece hacer.

Respondiendo a la pregunta inicial, utilizar en exceso el ‘me sabe mal’ nos puede dirigir hacia un profundo sentimiento de culpabilidad que nos puede llevar a situaciones como intentar resolver a otros sus problemas. Y no poner límites en este sentido puede provocar que dejemos de vivir nuestra propia vida para vivir la de otros, responsabilizándonos de sus problemas, que no nos corresponden.

¿Cómo podemos liberarnos de tanto ‘me sabe mal’?

Darse tiempo para pensar, sinceridad y asertividad para poner los límites adecuados.

Sinceridad con uno mismo para no aceptar cualquier cosa que se ponga delante de ti sin pensarlo previamente. Y sinceridad con los demás para declinar propuestas cuando no es posible comprometerse.

Para poner límites existe la habilidad de la asertividad, con cuyo uso podemos liberarnos de ese exceso o defecto de empatía que nos lleva a vivir esa vida por los demás y a responsabilizarnos de sus cosas que no son nuestra responsabilidad.

Asumir nuestra propia forma de ser y las consecuencias que derivan de ella. Nos han enseñado a actuar según unas normas familiares, escolares, culturales o religiosas. Y esto nos ha hecho estar más pendientes de lo que ‘debemos hacer’ que de ser propiamente dicho. Cuando asumimos nuestra propia esencia y la alineamos con nuestras creencias y nuestro entorno no tendremos que decir, con toda seguridad, tantos ‘me sabe mal’.

Cuestionándonos, cuando surge esa sensación provocada por el ‘me sabe mal’, cosas sencillas como si me cuesta expresarme con sinceridad, qué es lo que de verdad me sabe tan mal (si es que es algo), si tengo algún sentimiento de no haber actuado bien o si hay alguna verdad que trato de ocultar con ese ‘me sabe mal’.

Algún ejemplo curioso del uso del ‘me sabe mal’…

Es curioso que buceando e investigando para preparar este artículo, me he encontrado con dos artículos de Vicente del Bosque en los que le saben mal algunas cosas… En uno de ellos, le muy sabe mal que hayan pitado a Piqué en los últimos partidos de la selección. Y en otro, le sabe mal decirlo, pero somos los campeones, en una entrevista en el entorno de la Eurocopa 2016.

Dos utilizaciones públicas muy curiosas, sobre todo porque aparecen en los titulares de las noticias.

Conclusiones…

Tres palabras ‘me sabe mal’ que describen un desajuste que se ha producido en nuestro interior. Lo ideal, transformar ese amargo sabor cambiando nuestras actitudes a otras que ‘nos sepan bien’. Como siempre, depende únicamente de cada uno de nosotros…

About Carolina

Creo ciegamente en que la transformación personal conduce a la transformación organizacional. Creo que es posible un mundo mejor. Me encanta estar al lado de los demás cuando se convierten en la mejor versión de sí mismos. Coach experto en coaching comercial, habilidades de dirección y comunicación personal y organizacional. Soy entusiasta con el Social Media por las oportunidades que nos brinda y me uno totalmente al nuevo concepto naciente de "Human Media".

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