Dolor y felicidad… ¿conceptos antagónicos?

Pudiera parecer que cuando estamos hablando de felicidad e introducimos el concepto dolor, la felicidad se difumina un poco. ¿Es esto real? ¿Tiene que ver con los conceptos adquiridos sobre el dolor y la felicidad? Vamos a diseccionar un poco esta relación que parece poder existir entre el dolor y la felicidad.

¿El dolor se puede definir?

En efecto, el dolor se ha definido como una experiencia sensorial y emocional subjetiva, generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso. Tiene componentes emocionales, componentes congnitivos y componentes fisiológicos.

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Fisiológicamente nos alerta de que nuestro cuerpo, nuestro sistema no funciona perfectamente. Cognitivamente conecta con sistemas que nos llevan a un conocimiento previo de esa misma sensación y establece prioridades en nuestro cerebro que nos indican cómo actuar. Y emocionalmente se producen conexiones neuronales en una parte de nuestro cerebro (el córtex cingular anterior).

Como podemos observar, la elaboración interna de la sensación dolorosa es un fenómeno interno complejo.

¿Cómo se entiende, en general la felicidad?

Si buscamos una definición única de felicidad nos resultará difícil encontrarla. Pueden existir tantas definiciones de felicidad como personas existen en el mundo.

Sin embargo, sí que es cierto que la felicidad genera estados parecidos en todas las personas. Por tanto, podríamos decir que la felicidad es un estado de paz interior, positivo, que provoca satisfacción y alegría y estimula la consecución de metas y objetivos.

Eduard Punset habla mucho de felicidad en su libro ‘El viaje a la felicidad’. En él nos dice que, aunque es un trabajo duro, se puede aprender a ser feliz. Para conseguirlo, nos recomienda no tener miedo y disfrutar de las cosas simples del día a día, saboreando cada experiencia que nos ofrece nuestro camino vital, estando presentes y sin pensar demasiado en el futuro.

Pensar demasiado en el futuro nos desvía de la posibilidad de degustar ese momento presente y nos pone en ocasiones en modos de sufrimiento, experimentando dolores, sobre todo emocionales, que, probablemente, nunca llegarán a suceder realmente.

¿Cómo podemos compatibilizar adecuadamente el dolor con la felicidad?

Para variar, va a depender mucho de nosotros mismos, del significado que le otorguemos al dolor y de la sensación de control que podamos tener sobre el mismo.

Ante una misma situación, dos personas actúan de diferente manera. Una puede ser más positiva y otra más negativa. La interpretación de las situaciones depende, únicamente, de nosotros.

Hay un vídeo antiguo de Martini, que termina con una frase que me encanta: ‘La suerte es una actitud’. Y siempre he pensado que tiene mucho de razón. Depende de cómo enfoquemos cada situación que nos acontece en nuestro día a día, nos inclinaremos más hacia el lado del dolor o hacia el lado de la felicidad.

¿Existe alguna investigación sobre la conexión entre el dolor y la felicidad?

Efectivamente, existe. Y procede de las investigaciones de la psicóloga Pilar Sordo, quien las ha recogido en un libro llamado ‘Bienvenido dolor’.

Pilar cuenta cómo apareció el concepto del dolor mientras hacía un estudio sobre felicidad. Sus deducciones son curiosas.

Nos cuenta cómo el dolor es como un paquete que llega a casa, de manera imprevista y para nada deseada. La llegada de este paquete puede dar lugar a varias reacciones. Una de ellas es negar que el paquete llegó, deshacerse de él y olvidarlo. Otra opción es quedarse pegado al paquete y al miedo de abrir ese paquete. Y otra opción es abrir el paquete, a pesar de la angustia y el dolor que puede provocar la incertidumbre del primer momento.

Pilar descubrió que quienes tomaban la decisión de abrir el paquete, lograban salir más rápido del proceso y sin secuelas físicas o emocionales. Y esto le llevó a concluir que el dolor era inevitable, pero el sufrimiento es lo que es opcional. El sufrimiento es el que nos lleva a actuar como en el primer y segundo planteamiento. La existencia del dolor en sí, sin apegarse al sufrimiento, nos lleva a actuar como en el tercer planteamiento.

¿Podemos trasladarnos de la casilla del dolor a la casilla de la felicidad?

Por supuesto que sí.

Para tomar la decisión de ser felices, nos ayudará mucho el ser agradecidos. Dar gracias por las cosas sencillas de nuestro día a día nos mueve hacia la casilla de la felicidad.

Dejar de quejarse también nos mueve hacia la casilla de la felicidad, porque la queja genera parálisis y pone en manos de terceros el mando a distancia de nuestra felicidad.

Tomar consciencia de que los aprendizajes más importantes y duraderos llevan adheridas dosis de dolor entremezcladas con dosis de felicidad. Aceptar ambas cosas como compañeros de viaje nos provocará normalizarlo y regocijarnos menos en el dolor para tender más hacia la felicidad.

Redefinir el concepto de felicidad para convertirlo en algo interno y ajustarlo mejor a las cosas sencillas y cotidianas. No sobreestimarlo ni sobredimensionarlo.

Pensar como los ingleses para quienes ‘ser’ y ‘estar’ es la misma palabra: ‘to be’. Si conseguimos ‘estar’ durante muchos momentos felices, podremos, más fácilmente, llegar a ‘ser’ más habitualmente felices.

Aprender de los errores y no quedarnos apenas tiempo en el vicitimismo de algo negativo que nos haya ocurrido. El victimismo sólo sirve para alimentar el sufrimiento.

Cambiar el concepto de felicidad desde la infancia y hacerlo tender hacia el interior de cada pequeño.

Conclusiones…

Para experimentar felicidad es posible que sea necesarios haber experimentado sensaciones de dolor. Nuestro cerebro funciona en muchos sentidos, en base a la comparación. Y para apreciar un bienestar, es necesario conocer su malestar asociado.

El mando a distancia de la felicidad está en poder de cada uno de nosotros. Podemos elegir disfrutarlo nosotros o dárselo a otros para que lo manejen. La decisión es completamente nuestra.

About Carolina

Creo ciegamente en que la transformación personal conduce a la transformación organizacional. Creo que es posible un mundo mejor. Me encanta estar al lado de los demás cuando se convierten en la mejor versión de sí mismos. Coach experto en coaching comercial, habilidades de dirección y comunicación personal y organizacional. Soy entusiasta con el Social Media por las oportunidades que nos brinda y me uno totalmente al nuevo concepto naciente de "Human Media".

One Response to Dolor y felicidad… ¿conceptos antagónicos?

  1. Manolo Castelos

    Muy, muy, agradecido por este artículo porque, como de costumbre, me llega en el momento más oportuno.
    La teoría, las reflexiones y pensamientos tanto propios como ajenos, son importantes para cambiar nuestras vidas…..con buena actitud y un poco de esfuerzo diario(decisión-acción), aceptandoNOS y amandoNOS tal y como somos, es posible acercarnos a esa paz interior que abre la puerta de la felicidad.
    Gracias Dolor!!!, porque como bien dice Carolina, nos das la posibilidad de reacción, no en contra tuyo, sino a favor de la Felicidad.

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